Violencia de género en el medievo.

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Después de mucho tiempo desconectado de este blog vuelvo a la palestra casi por necesidad, y para anunciar la próxima celebración del V Coloquio del Centro de Historia del Crimen de Durango, que en esta edición estará dedicado a la Violencia de género en la Edad Media. Podéis ver la información completa en el folleto.

folleto_v_coloquio_centro_historia_crimern_durango.pdf

Espero poder aportar algo, aunque me temo que poco, al tema que abordaré en dicho coloquio: “Adúlteras castellanas en la Edad Media: ¿delincuentes o víctimas?”

De un proceso contra Antonio de Córdova, vecino de Válor, por delito nefando

En esta entrada ofrezco fragmentos selectos de las declaraciones de varios testigos en un proceso contra Antonio de Córdoba Humeya, vecino de Válor el Alto (Alpujarras granadinas) celebrado en 1564, aunque hacen mención a sucesos ocurridos en algunos casos veinte años antes. Por su vecindad y apellido es probable que el acusado fuera familia directa de Fernando de Córdova y Válor, que cuatro años después de este proceso y reconvertido en Abén Humeya lideró la rebelión de los moriscos del Reino de Granada. Las declaraciones demuestran, a mi entender, que los documentos judiciales del medievo y comienzos de la modernidad son una fuente de información muy importante para conocer muchos aspectos de la vida cotidiana de las gentes de la época, y la única forma de oír, literatura aparte, su propia voz, aunque sea a través de interprete y transcrita por un escribano judicial.Información en un pleito contra don Antonio de Córdova por delito nefando. Traslado inserto en un pleito de 1564.

Archivo del Patronato de la Alhambra, leg. 142-28

[1er testigo] “Juró sobre lo susodicho Andrés de Córdova Umeya, cristiano nuevo vezino del lugar de Jubiles e bive en el dicho lugar de Jubiles de un año a esta parte poco más o menos (…).

– Siendo preguntado por mí el dicho escrivano reçevtor, por lengua del dicho Françisco de la Barva, yntérprete (…) dixo este testigo que conosçe al dicho don Antonio de Córdova desde que el dicho don Antonio de Córdova nasçió, e que conosçe a Andrés Zahan, cristiano nuevo vezino que al presente es del Marquesado de Çenete, desde que el dicho Andrés Zahan nasçió, porque este testigo crio a el dicho don Antonio de Córdova y a Andrés Zahan, cristianos nuevos.

– Preguntado por las preguntas generales; dixo este testigo que es de hedad de setenta años poco más o menos // (…) este testigo es tío del dicho don Antonio de Córdova, primo hermano del dicho don Hernando de Córdova, padre del dicho don Antonio de Córdova, e que por razón del dicho parentesco este testigo no dexará de dezir verdad, e no le an dado ni prometido cosa alguna porque diga en este su dicho el contrario de la verdad, e que desea que en este pleito Dios descubra la verdad.

– Preguntado si sabe este testigo que el dicho don Antonio de Córdova, vezino del dicho lugar de Válor el Alto destas Alpuxarras, se echó carnalmente contra natura con el dicho Andrés Zahan (…) e que por qué tienpo e quántas vezes e dónde pasó lo susodicho; dixo que lo // que sabe de lo susodicho e pasa es que puede aver quinze o diez e seys o diez y siete años poco más o menos que siendo este testigo a la sazón como era vezino del dicho lugar de Válor el Alto (…) un día por el dicho tienpo este testigo oyó estar dando gritos en una calle pública del dicho lugar de Válor el Alto, junto a una casa en donde don Hernando de Córdova, padre del dicho don Antonio de Córdova, solía tener e tenía por el dicho tienpo su ganado, que es una casa que no abita nadie en ella ni sirve de otra cosa más de tener en ella el dicho ganado. Y este testigo oyó dar los dichos gritos porque se halló a la sazón junto a la dicha casa donde se estavan dando. E luego que este testigo los oyó se llegó a la dicha casa a ver lo que era, e vido que en la dicha calle, en frente de la dicha casa donde el dicho don // Hernando tenía su ganado, que estavan dando bozes la madre del dicho Andrés Zahan, que este testigo cree que se llamaba Luzía Zahan, e Diego Zahan, hermano del dicho Andrés Zahan, e dezían anbos los susodichos: – >- . Y este testigo y otra gente que se llegó a lo susodicho por las dichas bozes preguntaron a la dicha Luzía Zahan y al dicho Diego Zahan que que era lo que el dicho don Antonio de Córdova avía hecho con ellos. E la dicha Luzía Zahan y el dicho Diego Zahan respondieron a este testigo y a las demás personas que el dicho don Antonio de Córdova, estando el dicho Andrés Zahan, hijo de la susodicha, jugando en el corral de la dicha casa con otros muchachos, que el dicho don Antonio de Córdova // le avía tomado de los cavellos e le avía metido en un aposento de la dicha casa, y en el dicho aposento el dicho don Antonio de Córdova le avía forçado e se avía hechado con él carnalmente contra natura, e que porque el dicho Andrés Zahan se avía defendido por ello del dicho don Antonio de Córdova los susodichos dezían con las dichas vozes que el dicho don Antonio de Córdova le avía descalabrado en la cabeça. E ansí este testigo vido que el dicho Andrés Zahan estava con la dicha su madre y hermano, llorando y descalabrado en la cabeza, y que le corría sangre de la dicha descalabradura por la cara abaxo, aunque hera poca. E demás de ello este testigo le vido que el dicho Andrés Zahán tenía //asidos por delante unos calçones de lienço blanco que traya puestos con las manos porque no se le cayesen, porque paresçía que traya cortada la cuerda con que ataba los dichos calçones. E demás dello le vido este testigo al dicho Andrés Zahan que le chorreaba sangre por el culo abaxo, la qual dicha sangre le corría por los dichos calçones abaxo. E la dicha Luçía Zahan estaba dando gritos e baxaba los dichos calçones al dicho Andrés Zahan e mostró a este testigo e a los que allí estavan presentes como le salía la dicha sangre del culo y le salía e baxaba por las nalgas abaxo. Y este testigo vido que la dicha Luçía Zahan le sacaba e linpiaba la dicha sangre al dicho Andrés Zahan, y que // la dicha sangre que le salía al dicho Zahan por el dicho culo le salía blanqueçina e como materia, y este testigo se espantó de lo susodicho. E oyó deçir al dicho Andrés Zahan llorando que el dicho Antonio de Córdova le avía forçado y tomado de los cavellos e metidolo en el dicho aposento, en el qual deçía que se avía echado carnalmente contra natura con él (…)

E después de pasado lo susodicho, estando en el propio día que pasó lo susodicho este testigo en su casa en el dicho lugar de Válor el Alto, vino allá haçia la tarde el dicho don Antonio de Córdova e habló con este testigo e le dixo que por amor de Dios este testigo fuese a hablar a la madre del dicho Andrés Zahan y le dixese que callase e no dixese de lo susodicho nada a nadie, e que le daría por ello lo que quisiese, e que el diablo le avía engañado e le avía hecho echar, como dixo a este testigo que se echó, carnalmente con el dicho Andrés Zahan (…). Este testigo fue a hablar sobre lo susodicho a la dicha madre del dicho Andrés Zahan, y este testigo yendo a ello la halló a la puerta de su casa, // que hera junto a la yglesia del dicho lugar de Válor el Alto, questava hablando con ella e con el dicho Andrés Zahan e Diego Zahan, sus hijos, el dicho don Hernando de Córdova, padre del dicho don Antonio de Córdova. Y este testigo (…) se llegó a ellos e vido e oyó como el dicho don Hernando de Córdova estava diziendo a todos los susodichos que se saliesen del dicho lugar de Bálor el Alto y se fuesen a bibir fuera dél e no anocheçiesen en él aquella noche, porque si otro día los hallaba en el dicho lugar les cortaría las cabezas. E todos ellos y este testigo rogó al dicho don Hernando de Córdova // que dexase a los dichos Zahan e a la dicha Luçía su madre estar en el dicho lugar de Válor el Alto, que no los hiçiese salir fuera. Y el dicho don Hernando de Córdova respondió a este testigo que no convenía dexallos en el dicho lugar, porque si quedavan vendría la justiçia sobre aquel negoçio que el dicho don Antonio de Córdova su hijo avía hecho con el dicho Andrés Zahan, e que si los hallaban en el dicho lugar que abrían gran mal sobre ello (…) Y este testigo a esto respondió al dicho don Hernando de Córdova qué motivo de ser miedo que los susodichos quexasen por lo susodicho del dicho don Antonio de Córdova, y el dicho don Hernando de Córdova respondió que más valía que se saliesen // del dicho lugar, que no faltaría quien lo hiçiese saber a la justiçia, la qual aunque viniese, no hallando allí a los dichos Zahanes no habría ninguna cosa sobre lo susodicho. E ansí este testigo vido que los dichos Zahanes otro día se salieron del dicho lugar de Válor el Alto e que se fueron a bibir fuera e no an buelto a bibir a el dicho lugar hasta agora (…).

– Preguntado de que hedad le paresçe a este testigo que sería por el dicho tienpo el dicho Andrés Zahan quando pasó lo susodicho y el dicho don Antonio de Córdova; dixo este testigo que le paresçe que el dicho Andrés Zahan sería de hedad de diez o honze años e no más, e traya los cavellos largos con una coleta, e que el dicho don Antonio de Córdova hera ya mançebo que le salía el bozo, y hera honbre que deçían que avía muerto dos honbres, e le paresçe a este testigo que sería de diez y ocho años poco más o menos o de veynte, e que por este dicho tienpo hera cosa pública e notoria y este testigo lo oyó desir a muchas personas vezinas del dicho // lugar de Válor el Alto, e a criados del dicho don Hernando de Córdova e a criados del propio don Antonio de Córdova e a otras personas que de presente no se acuerda de sus nonbres, que el dicho don Antonio de Córdova se avía echado y echava carnalmente contra natura con otros muchachos del dicho lugar.

– (…) El dicho don Antonio de Córdova tenía de por sí en el dicho lugar de Válor el Alto por su amiga conoçida a una muger cristiana nueva que se decía de nonbre María y hera vezina de Granada, a la qual por el dicho tienpo este testigo la oyó quexarse diziendo que el dicho don Antonio // de Córdova la tenía allí en la dicha casa e que no se hechaba carnalmente con ella de mes a mes, e que no sabía en qué se andava (…) e a este testigo le paresçía quando la dicha María dava las dichas quexas del dicho don Antonio de Córdova que lo deçía dando a entender que el dicho don Antonio de Córdova se hechaba carnalmente con otras personas y onbres y no con ella (…) E a un esclavo de color negro que tenía el dicho don Antonio de Córdova, que se llamaba Melchor, oyó desir este testigo puede aber seys años poco más o menos, riyéndose el dicho esclavo muchas vezes, que si no fuera porque era negro que el dicho don Antonio de Córdova se abría echado carnalmente con él (…). //

– (…) Este testigo oyó desir a Miguel Atanbor, cristiano nuevo vezino deste dicho lugar, que él avía visto al dicho don Antonio de Córdova, no se acuerda el tienpo que a, que lo vido // que el dicho don Antonio de Córdova se avía hechado e que se hechaba carnalmente contra natura con un cristiano nuevo vezino del dicho lugar de Meçina de Buenvarón destas dichas Alpuxarras, que se llamava el hijo de Codmán; e que el dicho Miguel Atanbor le avía visto estar ençima dél, teniendo que echarse con él carnalmente contra natura (…)//

Juró sobre lo susodicho Ysabel Avenziguen, cristiana nueva, muger del dicho Andrés de Córdova Humaya, vezino del lugar de Jubiles, so cargo del qual dicho juramento siendo preguntada por mí el dicho escrivano rezeptor por lengua del dicho Françisco Barba, yntérprete, dixo lo siguiente:

– (…) // conoze a el dicho don Antonio de Córdova, vezino del dicho lugar de Válor el Alto, de treynta años a esta parte poco más o menos, de vista e habla e trato e conversaçión que con él a tenido del dicho tienpo a esta parte, e conoze a el dicho Andrés Zahan, cristiano nuevo, desde que el dicho Andrés Zahan hera muchacho de diez o honze años poco más o menos, de vista e habla e conversaçión (…).

– (…) dixo que es de hedad de sesenta años poco más o menos, e que esta testigo está casada con el dicho Andrés Humeya, el qual dicho Andrés Humeya es tío del dicho don Antonio de // Córdova ….

 

Sodomitas ante la Santa Hermandad Vieja

Fragmento publicado en J.M. Mendoza Garrido, Violencia, delincuencia y persecución en el Campo de Calatrava a fines de la Edad Media. Instituto de Estudios Manchegos, Ciudad Real, 1995. Pp. 245-247.

En las cuentas de la Hermandad sólo han quedado registrados seis casos de sodomía investigados por la institución. El nivel de información sobre cada uno de estos delitos es escaso, por lo que no es posible extremar las conclusiones y nos limitaremos a hacer un breve comentario de algunos detalles de estos casos.

Un primer aspecto interesante es el del vocabulario empleado a la hora de definir el delito cometido por los homosexuales, siendo éste uno de los temas en los que se manifiesta de forma más clara la confusión entre delito y pecado en la época que se viene estudiando. El término “sodomita” predomina a la hora de definir a los acusados, como era habitual en toda Europa por ese tiempo. Sin embargo, a la hora de definir el hecho delictivo en sí parecen preferirse otras expresiones a la de “sodomía”, como sería de esperar. Aparecen, por ejemplo, las fórmulas “pecado que no es de matar”[1] o “delito nefando”[2], sin que se pueda precisar si la variación puede definir diferentes conductas dentro del delito común de homosexualidad.

Un hecho que llama la atención es el relativo éxito de la Hermandad en cuanto a la captura de los sodomitas se refiere, pues de los seis sospechosos sólo uno consiguió escapar[3]. Posiblemente no se trataba de criminales conscientes y dispuestos a huir a la primera de cambio. Serían más bien individuos que vivían pretendiendo ocultar su inclinación ante los ojos de sus vecinos y a los que las denuncias cogían desprevenidos, pues sólo en un caso se menciona la persecución del sospechoso, pudiendo deducirse que el resto de los sodomitas detenidos lo fueron en su propio lugar de residencia.

Una vez detenidos, los procesos contra los homosexuales solían ser lentos y se recurría a largos interrogatorios y búsqueda de testigos. A no dudarlo, no se trataba tanto de demostrar la culpabilidad del acusado, para lo que bastaría el simple recurso a la tortura. La intencionalidad de estos largos procesos sería, probablemente, intentar detener a todos los que hubieran tenido tratos sexuales con los detenidos, culpables, por lo tanto, de idéntico delito. Sin embargo, no parece que estos procesos surtieran efecto, pues en ningún caso se puede detectar la detención de más de un implicado en cada trama de sodomía, sus compañeros o bien escaparon o bien fueron detenidos por otras instancias policiales.

En cuanto a la extracción social de los sodomitas encausados por la Hermandad muy poco es lo que se puede decir, ya que apenas nada se menciona de los acusados aparte del nombre. Sólo en un caso se recoge la profesión del acusado, tratándose de un tejedor[4]. En otra ocasión se menciona una información hecha en un delito de sodomía que llevó al alcalde de la Hermandad a Porzuna, el Molinillo, Ventas de Peña Aguilera, Gálvez, Puebla de Montalban, Cotanes, Ajofrín, Sonseca, Orgaz, Yébenes y ventas del camino de Toledo, en busca de personas que conocían al acusado y de criados que había tenido[5]. Este caso parece demostrar el interés de la Hermandad por investigar toda la trama de relaciones del detenido, en busca, posiblemente, de sus compañeros sexuales. Al mismo tiempo, se manifiesta la amplitud geográfica de la sociabilidad del acusado, así como el hecho de que se trataría de un individuo de una cierta posición social, pues había tenido varios criados.

[1]. Cuentas, 1494-95, 46 (8-agosto-1495).
[2]. Cuentas, 1520-21, 22 (16-mayo-1521).
[3]. Cuentas, 1502-3, 21 (16-agosto-1503).
[4]. Cuentas, 1502-3, 21 (16-agosto-1503).
[5]. Cuentas, 1520-21, 22 (16-mayo-1521).