La violencia medieval revisitada
Una de las ventajas de las nuevas tecnologías es que permiten a los exiliados del saber, los que no estamos cerca de bibliotecas y hemerotecas universitarias, poder acceder a algunas, no todas ni por completo, de las novedades bibliográficas en nuestros campos científicos. Gracias a Google Books, cada vez hay más libros completos (o parcialmente liberados) accesibles desde el ordenador de casa, y es esto lo que me permite ofreceros esta novedad reciente en el campo de estudio de la violencia medieval.
Robert Mills, Suspended Animation: pain, pleasure and punishment in Medieval culture. Reaktion Books, LTD. Londres, 2005.
A través de Google Books puede accederse a buena parte del contenido del libro, aunque, claro está, como suele pasar en este servicio, se ha suprimido el acceso a un buen número de páginas, que pueden ser precisamente las que más interesen a alguno. El servicio ofrece un comentario en inglés sobre el contenido del libro, que os traduzco a continuación (eso sí, un poco libremente) para que quien no maneje el inglés pueda estár al tanto.
“Cuando Marsellus en la película Pulp Fiction dice: “Te voy a dar medieval en el trasero”, sabemos que está a punto de aplicar un feroz y duro castigo. Pero, ¿hasta qué punto la violencia de la Edad Media ha sido eliminada de nuestra moderna sociedad? Suspended Animation argumenta que no sólo el estereotipo de una violencia incontrolada en la Edad Media es históricamente erróneo, sino que la distancia entre la sociedad moderna y la medieval no es tan inmensa como podríamos pensar. En efecto, tanto los seres medievales como los modernos viven en una tensión social de animación suspensa engendrada por imágenes y actos de violencia. Igual que en tiempos medievales, sugiere Robert Mills, es la amenaza de la violencia –no la realidad- la que sigue estructurando nuestras vidas. Para ilustrar esta “estética del suspense”, Mills recurre a numerosos e inquietantes ejemplos tomados de la iconografía medieval, de la filosofía contemporánea e incluso de la pornografía, pasando de las vívidas representaciones del Infierno en los frescos toscanos a la famosamente desgarradora canción de Billie Holiday Strange Fruit. Mills revela cómo estas incómodas imágenes y textos exponen una moderna autodecepción, y además explora cómo las imágenes medievales evocaban un placer reveladoramente cercano al que se encuentra en las modernas representaciones de la sexualidad. Suspended Animation supone también una fresca contribución a los debates teóricos sobre el género y la sexualidad en tiempos premodernos. El análisis de Mills demuestra que, como han apuntado los recientes casos de abuso sobre los presos de Abu Ghraib y Guantánamo, nuestra noción de nosotros mismos como “no-medievales” (es decir, civilizados) no sólo fracasa en prepararnos para las torturas y las guerras modernas, sino que también nos conduce a la complicidad con los autoproclamados líderes cívicos. Ya sea considerando la pintura medieval de un mártir cristiano, o la inmensa popularidad de grotescas atracciones turísticas como las mazmorras de Londres, Suspended Animation argumenta que las imágenes de muerte y violencia son tan dominantes hoy como lo fueron en la Edad Media, y sirven de potente recordatorio de los lazos entre la era moderna y la medieval”.



Escribe un comentario